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La Luna mueve nuestros pechos

 by Eva
La Luna

 

Darnos el tiempo necesario para conocernos es el primer acto de amor propio. Conocer nuestros pechos, saber qué los mueve, cómo cambian durante el ciclo y cómo se afectan en diferentes momentos del mes, hará que nos conectemos más con ellos y les demos la atención que merecen.

 

Somos cíclicas como la Luna y las estaciones del año. A las mujeres se nos ha vinculado con la Luna desde tiempos muy antiguos, entre otras cosas, porque nuestro ciclo, así como el de ella, dura 28 días. Por otro lado, la Tierra representa la energía femenina que nutre a todos los que vivimos en ella. Somos testigos de los procesos de muerte y renacimiento que se dan a través de las cosechas y los cambios de estaciones. Quiero que comprendamos nuestra relación con estos dos cuerpos del universo que nos mueven más de lo que imaginamos.

 

Primero recordemos las fases de nuestro ciclo 

Periodo menstrual

La etapa de sangrado nos indica que las paredes de nuestro útero, que antes se prepararon para recibir al óvulo fecundo, se están desprendiendo porque dicho óvulo no fue fecundado. Este proceso natural varía en cada mujer y puede durar entre 3 y 7 días.

 

Pre-ovulación

Es el periodo inmediato después de la menstruación. Los ovarios producen estrógenos y empiezan a preparar el óvulo que liberarán más adelante. Puede durar entre 7 y 12 días, de acuerdo a los demás factores que influyan en el cuerpo de cada mujer.

 

Ovulación

Es el periodo más fértil. El óvulo maduro viaja del ovario al útero a través de una de las trompas de Falopio. Allí estará listo para ser fecundado. Mientras esto sucede, las paredes del útero empiezan a prepararse para alojar al óvulo fecundo.

 

Post-ovulación

En este periodo, si el óvulo maduro no ha sido fecundado, las paredes del útero empiezan a prepararse para desprenderse en forma de sangrado, junto al óvulo no fecundo.

 

 

Nuestros pechos nos avisan

 

No cabe duda de que somos cíclicas y tenemos una gran capacidad de adaptación. Nuestro cuerpo siempre está atravesando cambios importantes y nuestros pechos son el principal indicador. Días antes de que empecemos a menstruar y durante este periodo, los pechos se inflaman como indicador de que se ha cumplido el ciclo. La intensidad del dolor y la hinchazón dependen de la rutina, alimentación y factores secundarios que vive cada una. Ahora veamos cómo nos afecta la Luna durante el ciclo.

La Luna

 

Sin darnos cuenta, nos vamos alineando con fases de la Luna y esto nos habla de procesos internos que estamos viviendo. Quiero que leas cada fase, notes con cuál te has sentido identificada y en cuál te encuentras ahora.

   

Luna nueva

Que nos llegue el periodo en Luna nueva nos da una señal de nuevos comienzos, cambios y emprendimientos. La energía que la Luna emana durante estos días es de nuevos ciclos y nos habla de que algo que queremos está a punto de comenzar. Aunque muchas mujeres sentimos el periodo de forma diferente y aquí hay muchos factores a tener en cuenta, la Luna nueva es una inyección de energía que nos hace sentir menos pesadas e inflamadas durante el ciclo. Fíjate si durante esta fase tus pechos están menos inflamados que en otras ocasiones, ellos son el principal indicador. Aprovecha este momento para empezar una nueva rutina de ejercicios o introducir cambios en tu alimentación.

 

Luna creciente

 

Estar alineada con la luna creciente habla de una etapa de trabajo externo. Es un momento en el que estás invirtiendo tu energía creativa y vital en algún proyecto, sueño o causa que empezaste hace algún tiempo. Te sientes clara, resuelta y con más ganas de pasar tiempo en familia y con amigos. A medida que la luz de la Luna aumenta, nosotras recibimos más energía y nuestro cuerpo se adapta mejor a los cambios hormonales del mes. 

 

Luna llena

 

Que te llegue el periodo en Luna llena habla de culminaciones, momentos de celebración y una etapa en la que estarás recogiendo los frutos que has cosechado. Ten en cuenta que la Luna mueve las aguas de la Tierra y nuestro cuerpo es 70% agua. Estar alineada con la Luna llena puede hacer que tu sangrado sea más abundante, que tus pechos se hinchen más y tu cuerpo retenga más líquidos. Una alimentación ligera, dormir lo suficiente y tener paciencia contigo es vital durante estos días.

Luna menguante

El cuarto menguante se da una semana después de la Luna llena. El satélite pierde luz día a día y nos invita a mirar hacia adentro. Que tu periodo esté alineado con Luna menguante es un indicador de que estás viviendo procesos internos importantes, ya sean físicos, mentales o emocionales. Es una etapa en la que, más que comunicar al mundo lo que piensas y sientes, estás buscando respuestas adentro y re-descubriendo tu sabiduría interna. Es una etapa para soltar, dejar ir malos hábitos y hacer muchas reflexiones que más adelante te llevarán a crear algo nuevo.

 

La Tierra y las mujeres

La Tierra también pasa por grandes cambios: primavera, verano, otoño, invierno. La primavera habla de nacimientos y comienzos; el verano de luz y celebración; el otoño de momentos de recogimiento; y el invierno es el final de todo este proceso: la oscuridad antes de la nueva luz. Los ciclos de nuestro planeta, la Luna y las mujeres presentan las mismas etapas: comienzo, crecimiento, celebración y cierre. Esto nos vincula a la naturaleza y nos hace más conscientes de la fuerza interna y capacidad de adaptación que hay en nosotras.

 

Comienza a prestarle más atención a tu ciclo, pregúntate cómo te sientes en cada fase de la Luna, cómo están tus pechos y qué más señales te da tu cuerpo. Escríbelo en un cuaderno y lleva tu propio registro. Ámate tanto que nadie te conozca mejor que tú misma.