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¿Por qué nos olvidamos de nuestros pechos?

 by Eva
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Antes de empezar a leer esto, baja la mirada, levanta un poco la parte de arriba de tu blusa y dile ‘hola’ a tus pechos. ¿Los miras cuando te estás bañando? ¿cuando estás frente al espejo? ¿antes de vestirte? Están allí, nos acompañan a todas partes, son evidencia de los cambios que vive nuestro cuerpo y pueden alimentar las vidas que creamos. ¡¿No es increíble nuestro cuerpo?! Nuestros pechos merecen toda nuestra atención y, aunque una mirada parece algo simple, hacerlo constantemente te conecta con tu cuerpo.  

Atención & Tiempo

El tiempo es oro y la atención no es otra cosa que tiempo dirigido a alguien o algo valioso para nosotras. Aunque todas las partes del cuerpo son igual de importantes, a veces entramos en desequilibrio y no le damos a nuestros pechos la atención que necesitan. Por tiempos nuestras prioridades se alteran y confundimos lo urgente con lo importante.

 

Quiero que pienses si alguna vez te ha pasado esto: cuando no queremos reconocer algo, lo ignoramos, no le damos tiempo y hacemos como que no existe. El resultado inmediato en nuestra mente es que eso que evitamos eventualmente deja de existir para nosotras. Pero es una mala jugada. Te pongo un ejemplo: por más que evites entrar a ver los extractos de tu tarjeta de crédito, estos siguen allí esperando y acumulándose. Si esto lo llevamos al plano físico, cuando nos evitamos a nosotras mismas y no nos miramos ni al espejo, vamos guardando una información de rechazo en el inconsciente y entramos en completa desconexión con nuestro cuerpo: Dedícate tiempo y demuéstrate lo importante que eres - o algo por el estilo.

 

Prioridades

Todas las partes del cuerpo son importantes, pero el orden y la cantidad de tiempo que inviertes en ellas habla de tus prioridades en determinado momento de la vida.

El cuerpo de la mujer es más ‘complejo’ y uso la palabra ‘complejo’ como un cumplido. Es rico, es abundante, es bello en todas sus formas, es placentero, es cambiante, es cíclico, está lleno de sorpresas y es creador.

 

Toda esa complejidad le da valor a nuestro cuerpo y ese valor se alimenta del tiempo que le dedicamos. Si pasas tres horas en la peluquería, pero no dedicas ni cinco minutos a ver si tus pechos se han hinchado días antes del periodo y cómo los sientes en cada momento del ciclo menstrual, hay un desequilibrio en las prioridades. Nuestros pechos merecen más atención y es hora de que comencemos a dársela.

 

Todo tu cuerpo merece tiempo y momentos de cuidado personal, pero este tiempo es relativo para cada uno. Si quieres cambiar el color de tu pelo e hidratarlo, esto te llevará, por supuesto, un par de horas. Ahora, si llevamos ese par de horas a tus pechos y decimos que vas a estar dos horas mirándote los pechos frente al espejo, suena un poco extraño. En este caso, el tiempo es relativo, el tiempo para tus pechos debe ser tiempo de calidad. Tocarlos y cuidarlos a diario no te tomará más de cinco minutos.

 

Capacidad de apreciación

 

Los pechos son los primeros que nos avisan cuando algo está cambiando. En la pubertad empezaron a crecer y empezamos a reconocernos en el mundo de otra forma. Si ya eres mamá, fueron los primeros que te avisaron que algo muy especial crecía dentro de ti y son los primeros en avisarnos (en complicidad con la gravedad) que el ciclo creativo del útero ha llegado a su fin.

 

Cuando hemos tenido algo por mucho tiempo tendemos a perder apreciación, se nos vuelve paisaje. Sí, esto también pasa con el cuerpo. Nos acordamos de nuestros pechos cuando nos duelen, cuando se inflaman antes de que nos llegue el periodo o cuando compramos lencería y nos damos cuenta que nuestra talla ha cambiado porque hemos aumentado o bajado de peso. Necesitamos desarrollar más apreciación por nuestros pechos porque sentimos y alimentamos a través de ellos. Son un símbolo de fuerza femenina y una de las muestras más claras de que la belleza está en la diversidad.

 

Reconocimiento

 

Vivimos expuestas a estereotipos. Cada día nos llegan miles de imágenes a través de las redes sociales y ya no sabemos si algo nos gusta o lo aceptamos porque está de moda. Está bien tener referentes y admirar a otras personas porque nos motivan a llegar a donde queremos, pero debemos tomarnos tiempo para reconocer nuestros propios gustos y eso incluye reconocer nuestro cuerpo. Antes de admirar a alguien, debemos mirarnos a nosotras mismas, apreciar cada parte de nuestro cuerpo por ser única, especial y nuestra.

 

No es superficial pensar que la conexión con nosotras mismas empieza con la relación que tenemos con nuestro cuerpo. Es lo único que, por un periodo de tiempo determinado, nos pertenece. Nuestro cuerpo es cómplice de nuestros planes y por eso merece que le demos todo el tiempo y la atención que necesite.

 

Te propongo un ritual muy sencillo:

 

1.    Date un baño de agua caliente o agua a temperatura ambiente si donde vives hace mucho calor.

2.    Tómate el tiempo que necesites para conectarte con cada parte de tu cuerpo: tus manos, tus pies, tu vientre y tus pechos.

3.    Sal del baño y párate frente al espejo. Mira tus pechos, el tamaño, la forma y el color de los pezones. Míralos sin juzgarlos. Tan solo sé consciente de cómo son.

4.    Abrazar nuestros pechos es una forma de abrazarnos a nosotras mismas. Agradéceles por hacer parte de ti y promételes que desde ahora les prestarás más atención y tiempo. Esto lo puedes hacer mirándolos frente al espejo, tocándolos para revisar si hay cambios en ellos y masajeándolos con tu crema favorita. 

Ahora sabes que tus pechos están allí, prométete que nunca volverás a abandonarlos, ni a ellos ni a ti. Comienza a cuidarlos con mayor dedicación, visita a tu ginecólogo y asiste a las revisiones de control que sean necesarias. Conoce a Eva y la descubre la primera tecnología inteligente de detección del cáncer de mama que examina tus pechos de forma no invasiva, indolora y sin radiación. Convierte esta actividad en un ritual de apreciación y cuéntame cómo te sientes. ¡Estoy segura de que no volverás a ser la misma!